¿Quién no disfruta con una buena sesión de historias al calor de la lareira? En casa o en una taberna, es un plan perfecto para pasar las tardes de lluvia. Eso es lo que hacían nuestros abuelos y lo que ayer organizó en A Illa la inquieta bibliotecaria Ángela Otero, que ideó un maratón de cuentos por los bares del municipio como medida para promover la lectura y para que padres e hijos puedan compartir un momento especial. La iniciativa prometía, y así fue. El bar Museo, donde se celebró la primera sesión, se llenó de público dispuesto a escuchar a niños y mayores contando sus historias, y hasta el tiempo quiso acompañar y ofreció una tarde lluviosa como hace meses que no se recuerda. Unas horas perfectas para pasar al calor de los cuentos y la lareira.